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DE LA ORACION Y DEL COMBATE ESPIRITUAL, OBISPO SAN IGNACIO BRIANCHANIVOV (1807 – 1867)

DE LA ORACION Y DEL COMBATE ESPIRITUAL, OBISPO SAN IGNACIO BRIANCHANIVOV (1807 – 1867)

Los frutos de la oración incesante

Es por la oración que el asceta alcanza una pobreza espiritual auténtica. Aprendiendo a pedir sin cesar la ayuda de Dios, pierde poco a poco su confianza en si mismo. Si hace algo con éxito, no ve allí su propio logro, sino que lo atribuye a la misericordia divina que implora sin cesar. La oración incesante lleva a la adquisición de la fe, pues aquél que ora continuamente comienza gradualmente a sentir la presencia de Dios. Ese sentimiento se desarrolla poco a poco, de tal modo que el ojo espiritual llega a reconocer a Dios en su Providencia mejor de lo que el ojo natural ve los objetos materiales; y entonces el corazón conoce la presencia de Dios por una experiencia inmediata. Aquél que ha visto a Dios por una experiencia inmediata. Aquel que ha visto a Dios de esta manera y ha sentido así su presencia, no puede dejar de creer en él con una fe viviente que se manifestará en sus actos.

La oración incesante vence al mal mediante la esperanza en Dios; conduce al hombre a una santa simplicidad, separando su intelecto del hábito de dispersarse en pensamientos distintos y diseñar su vida sobre si mismo y sobre su prójimo, y manteniéndolo siempre en una pobreza y una humildad de pensamientos. Es en esto que consiste la formación del hombre de oración. Aquel que ora sin cesar pierde gradualmente el hábito de dejar vagar sus pensamientos, de estar distraído, de estar colmado de vanas preocupaciones, y cuanto más profundamente se arraiga en el alma ese impulso hacia la santidad y hacia la humildad, más se pierden los hábitos precedentes. Finalmente, llega ser como un niño, tal como lo recomienda Cristo en el Evangelio; llega a ser loco por amor de Cristo, es decir, pierde la falsa sabiduría del mundo y recibe de Dios una inteligencia espiritual.

La curiosidad, la desconfianza y las sospecha son igualmente destruidas por la oración incesante; a partir de allí, los otros comienzan a parecernos buenos, y de esta transformación del corazón nace el amor por los hombres. Aquél que ora sin cesar permanece constantemente en el Señor, reconoce al Señor como Dios, adquiere el temor de Dios del cual nace la pureza, y está da nacimiento al amor divino. El amor de Dios lo colma con los dones del Espíritu Santo, del que es el templo.

Dos etapas en la oración.
El martirio interior

Cuando se inicia la vida de oración se ora únicamente por esfuerzo personal. Sin ninguna duda, la gracia de Dios viene en ayuda de cualquiera que oracion sinceridad, pero no revela su presencia. Durante este período, la gracia de Dios viene en ayuda de cualquiera que ora con sinceridad, pero no revela su presencia. Durante este período las pasiones ocultas en el corazón entran en juego y conducen al que ora a un verdadero martirio en el cual victorias y derrotas se alternan sin detenerse, y tanto la libre voluntad como la debilidad del hombre son claramente puestas en evidencia.

En segundo período, la gracia de Dios hace sentir su acción y su presencia de manera sensible, uniendo el intelecto al corazón y haciendo posible una oración sin ensueños ni distracciones, hecha con un corazón pleno de calor y lágrimas. En ese estadio, los pensamientos malos pierden su fuerza y cesan de dominar al espíritu.

La primera etapa en la vida de oración puede ser comparada a los árboles desecados por le invierno; la segunda, a esos mismos árboles cubiertos de hojas y de brotes por el calor de la primavera. En los dos casos, el arrepentimiento debe ser el alma y el fin de la oración. En recompensa por el arrepentimiento que el hombre le ofrece mientras avanza todavía por su propio esfuerzo, Dios le acuerda, cuando le place, un arrepentimiento lleno de la gracia divina. Y el Espíritu Santo, una vez que ha penetrado en el hombre, intercede en él con gemidos inefables…Intercede a favor de los santos según la voluntad de Dios” que sólo él conoce (Romanos 8, 26-27).

De todo esto, resalta claramente que las tentativas del debutante por alcanzar el lugar del corazón, es decir encender en sí mismo, prematuramente, la acción sensible de la gracia, constituye un grave error que invierte el orden requerido y la estructura lógica de la ciencia de la oración. Una tentativa semejante es orgullo y locura. No es bueno para un debutante utilizar las prácticas que los santos Padres aconsejan para los monjes experimentados y para los hesicastas.

Las ilusiones del demonio y la gracia de Dios
Cómo se las distingue

Que nadie, escuchando a un pecador hacer el relato de las grandes cosas realizadas por la acción del Espíritu , vacile ni se turbe, pensando que la acción de la que oye hablar es obra de los demonios, una ilusión. El debe rechazar esos pensamientos blasfemos. ¡No y no!. La acción de la ilusión no se manifiesta de ese modo. decidme:¿es posible al demonio, el enemigo, el asesino de nuestra raza, convertirse en médico? ¿Podría el demonio rehacer la unidad entre las partes y las potencias del hombre que han sido dispersadas por el pecado, liberarlo de su dominación y hacerlo salir del estado de contradicción y de guerra intestina para llevarlo a la santa paz de Dios ? ¿Podría el demonio liberar al hombre del abismo de su ignorancia y comunicarle un conocimiento vivo de Dios fundado sobre la experiencia y no sobre las pruebas venidas del exterior? ¿Podría el demonio predicar y enseñar en detalle lo que concierne al Salvador; predicar y enseñar cómo, por el arrepentimiento, podemos acércanos a El ? ¿Podría el demonio rehacer en el hombre la imagen original y restablecer su semejanza con Dios, la que el pecado ha turbado? ¿Podría elevar al hombre hasta la comunión con Dios, una comunión en la cual él llega a ser como si no existiera, sin pensamientos, sin deseos, enteramente sumergido en un silencio maravilloso? Ese silencio es la absorción de todas las potencias del ser humano que son, entonces, enteramente volcadas hacia Dios y desaparecen, de algún modo, ante su eterna majestad.

La ilusión actúa de una manera, y Dios de otra diferente. El Amo todopoderoso del hombre ha sido y sigue siendo su creador. El que ha creado y crea nuevamente ¿no conserva todo su poder? Escuchad, hermano bien amado, cómo se distingue la ilusión de la acción. La ilusión, cuando se acerca al hombre, ya sea en pensamiento o en sueño, por alguna idea sutil o por alguna aparición perceptible a los ojos del cuerpo, no se presenta jamás como un amo absoluto, sino como un encantador que busca hacerse aceptar por el hombre, para ejercer sobre él su dominio. La acción de la ilusión ya sea que se manifieste por fuera o en el interior del hombre, viene siempre del exterior; el hombre puede rechazarla. La ilusión deja siempre subsistir al principio una cierta duda en el corazón; s 2lo aquellos a quienes ella ha conquistado enteramente la aceptan sin vacilación la ilusión no rehace jamás la unidad en el hombre dividido por el pecado, no detiene las rebeliones de la sangre, no conduce al asceta al arrepentimiento ni lo empequeñece ante sus propios ojos; por el contrario, inflama su imaginación, refuerza los impulsos de las pasiones, le aporta una alegría insípida y emponzoñada y lo adula insidiosamente, inspirándole el contentamiento de si mismo e instalando en su alma un ídolo, el “Yo”.

La unión del intelecto y del corazón
Y su inmersión en Dios.

La acción divina no es algo material; ella es invisible, inaudible, inesperada, inimaginable e inexplicable por medio de analogías tomadas de este mundo. Su llegada y su trabajo en nosotros son un misterio. Comienza por revelar al hombre su estado de pecado y le pone delante de los ojos el horror al mal; lo lleva a condenarse a si mismo, le muestra su decadencia, ese terrible y sombrío abismo de destrucción en el cual ha caído por efecto del pecado de nuestro primer padre. Enseguida, poco a poco, la acción divina produce en él una atención acrecentada y la contrición del corazón en la oración. Habiendo preparado así el corazón del hombre, toma las partes divididas y, con un acto repentino, inesperado e inmaterial, las restablece en la unidad. ¿Qué es lo que las ha tocado? No podría explicarlo. Yo no veo nada ni escucho nada, pero sé y siento en mí una transformación repentina, debida a una acción todopoderosa. El Creador acaba de actuar, para renovar, como actuó una primera vez para crear. Decidme si el cuerpo de Adán , formado de polvo, yaciendo ante su Creador y todavía tener una noción de la vida y sentirla de algún modo. Cuándo fue repentinamente vivificado por el soplo de vida, ¿habría podido preguntarse si iba a aceptar ese don? Adán creado, se sintió repentinamente viviente, pensante, deseante. La recreación del hombre se produce de la misma manera repentina. El Creador ha sido y sigue siendo el amo absoluto; actúa con autoridad, de una manera sobrenatural, más allá de toda concepción y de todo pensamiento, con una sutileza infinita. Actúa espiritualmente y no materialmente.

Ha tocado con su mano mi ser todo entero , y mi espíritu, mi corazón y mi cuerpo han sido unidos, componiendo un todo único y simple. Han sido sumergidos en Dios y permanecen en él mientras una mano invisible, incomprensible y todopoderosa los retiene allí.

La unión con el señor

Todo verdadero cristiano debe recordar siempre, y no olvidar jamás, que lo más necesario para él es estar unido a nuestro Señor y salvador Jesucristo, con todo su ser. Que el Señor habite su intelecto y su corazón, y que así comience a vivir la vida de Cristo. El Señor tomó nuestra carne y nosotros debemos a nuestro turno tomar su carne y su Espíritu muy santo, haciéndolo nuestro y adhiriéndonos a ellos para siempre. Sólo una unión semejante con nuestro Señor nos dará esta paz y esta buena voluntad, esta luz y esta vida que hemos perdido en el primer Adán y que son renovadas actualmente por el segundo Adán. El Señor es, después de la comunión de su carne y de su sangre, la Oración interior de Jesús.

El papel de los métodos mecánicos

Lo que es esencial e indispensable en la oración es la atención. No puede haber oración sin atención. La verdadera atención vivificada por la gracia, viene de la mortificación del corazón que rechaza al mundo. Los métodos mecánicos son siempre secundarios; son medios, no un fin. Los mismos Padres que recomiendan introducir la atención en el corazón uniéndola a la respiración dicen que, cuando el intelecto tomó el hábito de estar unido al corazón -o, más exactamente, cuando esta unión se cumple por el don y la acción de la gracia-, el intelecto no tiene ya ninguna necesidad del auxilio de esos métodos mecánicos, sino que se une al corazón por si mismo, por su propio movimiento.

Encontrar el lugar del corazón

Cuando leemos en los escritos de los Padres algo que se refiere al lugar del corazón, que el intelecto descubre por la oración, debemos comprender que hablan de la facultad espiritual que existe en el corazón. Colocada por el creador en la parte superior del corazón, esta facultad espiritual es lo que distingue al corazón del hombre de aquél de los animales. Estos tienen, en efecto, como el hombre, la facultad de querer y desear, de experimentar celos o cólera. La facultad espiritual que está en el corazón se manifiesta -independientemente del intelecto- en la conciencia de nuestro espíritu, en los sentimientos de arrepentimiento, de humildad, de dulzura, en la contrición del espíritu, o la profunda lamentación por nuestros pecados y en otros sentimientos de orden espiritual; ahora bien, todo esto es extraño a los animales. La facultad intelectual en el alma del hombre, aunque espiritual, se encuentra en el cerebro, es decir, en la cabeza; igualmente, la facultad espiritual que llamamos el espíritu del hombre, aunque sea espiritual, se encuentra en la parte superior del corazón, cerca de la tetilla izquierda y un poco por encima. Así, la unión del intelecto y del corazón es la unión de los pensamientos intelectuales de la inteligencia con los sentimientos espirituales del corazón.

Un sentimiento de cálida ternura

Es esencial que en el momento de la oración, el intelecto esté unido al espíritu y que ambos reciten juntos la oración; pero mientras el intelecto trabaja con palabras, pronunciadas mentalmente o en voz alta, el espíritu actúa por un sentimiento de cálida ternura o por las lágrimas. La unión de ambos está regulada según el tiempo señalado por la gracia divina; pero para el principiante basta que el espíritu simpatice y actué con el intelecto. Si la atención es mantenida por el intelecto, el espíritu sentirá muy pronto un verdadero calor y ternura. El espíritu es a veces llamado el corazón, como el espíritu es a veces llamado la cabeza.

Oración del intelecto, del corazón y del alma

La oración es llamada “del intelecto”, cuando es recitada por el intelecto con una atención y la simpatía del corazón. Es llamada “oración del corazón” cuando es recitada por el intelecto unido al corazón, cuando el intelecto desciende en el corazón y ora en sus profundidades. La oración es llamada “oración del alma”, cuando surge del alma toda entera, con la participación del mismo cuerpo, cuando es ofrecida por el ser entero que se convierte, por así decirlo, en el medio de expresión de la oración.

En sus escritos, los santos Padres incluyen a menudo, bajo el nombre de “oración del intelecto” u “oración mental”, a la vez la oración del corazón y la del alma. Sin embargo a veces los distinguen. Es así como San Gregorio el Sinaíta dijo:” Llamad a Dios sin cesar con el intelecto o con el alma”. Pero en nuestros días, en que hay poca enseñanza oral sobre ese tema, conviene conocer las diferentes definiciones. Para algunos, es la oración del intelecto la que revela como más activa; para otros, la del corazón; para algunos otros, la del alma. Todo esto depende del don otorgado a cada uno, por naturaleza o gracia, por el Donador de todo bien. sucede también que, en el mismo asceta, prevalece, e incluso en la mayoría de los casos, esta oración está acompañada de lágrimas.

Cumplir los mandamientos
Antes y depués de la unión del intelecto y del corazón.

No se cumple con los mandamientos, antes de la unión del intelecto y el corazón, como se cumple después. Antes de esta unión, el asceta sólo cumple los mandamientos con mucho esfuerzo, pues le es necesario forzar y vencer su naturaleza caída; pero una vez que esta unión se realizó la fuerza espiritual que une el intelecto al corazón lo impulsa por sí mismo a cumplirlos y vuelve el esfuerzo fácil y agradable:”Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas” (Salmo 118, 32).

Lo esencial en la oración

Lo que es esencial durante la oración, es unir el intelecto al corazón. Esto no puede lograrse más que por la gracia de Dios y en el tiempo señalado por él. Las técnicas son ventajosamente reemplazadas por una recitación apacible de la Oración. Es necesario hacer una breve pausa entre cada invocación, la respiración deber ser calma y apacible, y el intelecto debe permanecer encerrado en las palabras de la oración. Por ese medio, se puede fácilmente alcanzar cierto grado de atención. Muy rápidamente el corazón comienza a sentirse en simpatía con la atención del intelecto mientras ora: comienza entonces a existir acuerdo entre el corazón y el intelecto y, poco a poco, ese acuerdo se transformará en unión del intelecto y del corazón: de ese modo, la manera de orar recomendada por los Padres se establecerá por sí misma. Los métodos mecánicos y corporales no han sido propuestos, únicamente, como medios de lograr fácil y rápidamente la atención en la oración, jamás como algo especial.

Lectura espíritual: Los autores rusos son más accesibles que los griegos

Todos los escritos de los Padres griegos son dignos del mayor respeto a causa de la gracia abundante y de la sabiduría espiritual que contienen y exhalan. Sin embargo, los escritos de los Padres rusos son más accesibles a causa de la claridad y de la simplicidad de sus exposiciones y también porque son más cercanos a nosotros en el tiempo. Los escritos del starets Basilio son lo primero que deberíamos leer aquéllos que desean practicar con éxito la oración. Es además, para eso, que el starets los compuso, y es por ello que se los llama “introducciones” o “estudios preliminares” a la lectura de los Padres griegos.

La otra ribera del Jordán

La práctica de la Oración de Jesús alcanza su cumbre cuando llega a la oración pura, la que es coronada por la apatheia o perfección cristiana, don de Dios, que él acuerda a esos luchadores espirituales cuando le place.

San Isaac el Sirio dijo:”Pocos reciben el don de la oración pura. Apenas se encuentra en cada generación una sola persona que alcanza el misterio cumplido en la oración pura y que, por la gracia y el amor de Dios, alcanza la otra ribiera del Jordán”.

Los adversarios de la Oración de Jesús

Algunas personas han desparramado un desdichado prejuicio contra la Oración de Jesús, aunque carecen de conocimiento personal que provenga de una correcta y larga práctica de la oración. Para esas personas, hubiera resultado más seguro y más sensato abstenerse de pronunciar un juicio sobre el tema: habrían medido su ignorancia completa acerca de esta tarea sagrada, en lugar de tomar sobre sí la misión de predicar contra la práctica de la Oración de Jesús y denunciar esa santa Oración como causa de ilusión diabólica y perdición del alma. Debo decir, a manera de advertencia, que condenar la Oración que utiliza el nombre de Jesús y atribuir a ese nombre un efecto perjudicial es tan violento como la condenación de los milagros de nuestro Señor pronunciada por los fariseos. Esa teoría ignorante y blasfema contra la Oración de Jesús, tiene todas las características de una pseudo-filosofía herética.

¿Conduce a la ilusión la práctica de la Oración de Jesús?

Hay personas que afirman que la Oración de Jesús es seguida de ilusiones, siempre, o casi siempre, y por lo tanto prohiben su práctica.

Admitir semejante idea y defenderla constituye una terrible blasfemia, una ilusión de un carácter totalmente deplorable. Nuestro Señor Jesucristo es la fuente única de nuestra salvación. El único medio por el cual podemos ser salvados y su Nombre humano ha recibido de su divinidad un poder santo e ilimitado para salvarnos. ¿Cómo podría, ese poder que opera nuestra salvación, el único poder que da la salvación, ser desnaturalizado y actuar para nuestra perdición? Semejante sugestión es absurda. Es un triste sin-sentido, blasfemo y destructor. Aquellos que siguen este razonamiento están verdaderamente embaucados por el demonio y abusan de una dialéctica falsa que proviene de Satanás.

Examinad las Santas Escrituras:encontraréis por todas partes el nombre del Señor Jesucristo glorificado y a su poder de salvación exaltado. Estudiad los escritos de los Santos Padres y veréis que todos, sin excepción, proponen y aconsejan la práctica de la Oración de Jesús, designándola como un arma más poderosa que ninguna otra en el cielo y sobre la tierra, un don de Dios, una herencia inalienable, uno de los legados más precisos y más elevados del Dios-Hombre, un consuelo muy dulce y lleno de amor, una prenda segura. En fin, id a los decretos canónigos de la Iglesia Ortodoxa Oriental, y veráis que, para sus hijos iletrados, monjes o laicos, la iglesia ha establecido la recitación de la Oración de Jesús, como supletoria de la lectura de los salmos y de las oraciones que se deben decir en la celda o la habitación de cada uno. ¿Qué peso, entonces, se puede acordar a los consejos de algunas personas ciegas, llevadas hasta las nubes y aplaudidas por otras también ciegas, en comparación con el testimonio unánime de las Santas Escrituras, de todos los Santos Padres y de los decretos canónigos de la iglesia respecto de la oración de Jesús?

La ilusión es de aquellos
Que no practican la Oración de Jesús

Existen buenas razones para mirar como error o ilusión el estado interior de esos monjes que, habiendo rechazado la práctica de la Oración de Jesús y el trabajo interior en general, se contentan con oraciones exteriores -asistencia asidua a los servicios de la iglesia y observancia estricta de una regla de oraciones privadas consistente exclusivamente en la recitación de salmos y oraciones vocales. No podemos dejar de estar imbuidos de sí mismos como lo explica el starets Basilio. Esa es precisamente la señal del espíritu imbuido de sí mismo: aquello que tienen ese defecto llegan a considerarse que llevan una vida de celo, y a menudo, por orgullo, desprecian a los demás. La oración verbal y vocal es ciertamente útil cuando está ligada a la atención, pero esto sólo sucede muy ocasionalmente, pues es sobre todo la Oración de Jesús la que nos enseña a conservar nuestra atención.

Organización de la iglesia ortodoxa rusa

Organización de la iglesia ortodoxa rusa

Este listado muestra la organización de las iglesias más importantes de la iglesia ortodoxa rusa. No importa qué tipo de publicidad le hagan a las demás, estas son las más importantes. Para obtener más información de cada iglesia. Haz clic en su respectivo enlace. Incluso puedes hacer contacto con ellos en las direcciones de correo electrónico que se proporcionan en cada una de las iglesias.

Patriarcado Ecuménico de Constantinopla

Su Toda Santidad, Arzobispo de Constantinopla, Nueva Roma y Patriarca Ecuménico Kyrios Kyrios Bartholomeos I

Rum Patrikhanesi, 34.220 Fener-Halic- Istanbul -Türkiye

http://www.epnet.gr
http://www.patriarchate.org

Patriarcado de Alejandría

Su Beatitud, Papa y Patriarca de la Gran Ciudad de Alejandría, Libia, Pentapoleos, Etiopía y Toda Africa, Kyrios Kyrios Petros VII

B.P.2006-Alexandrie, Egypte

email goptalex@tecmina.com
website http://www.greece.org/gopatalex

Patriarcado de Antioquía

Su Beatitud Patriarca de la Gran Ciudad de Dios Antioquía, Siria, Arabia, Cilicia, Iberia, Mesopotamia y de todo el Oriente, Kyrios Kyrios Ignacio IV

Greek-Orthodox Patriarchate of Antioch
B.P. 0009, Damascus, Syria

e-mail archdiocese@antiochian.org
website http://www.antiochian.org

Patriarcado de Jerusalén

Su Beatitud Patriarca de la Santa Ciudad de Jerusalén, y toda Palestina, Siria, Arabia, Mas allá del Jordán, Caná de Galilea y Santa Sión, Kyrios Kyrios Irineos

P.O. Box. 19 632-633. East Jerusalem, Israel.

websites:
http://www.jerusalem-patriarchate.org
http://www.holylight.gr/patria/enpatria.html

Patriarcado de Moscú

Su Beatitud Patriarca de Moscú y de Toda Rusia Kyrios Kyrios Alexis II

Moscow Patriarchate, DECR Danilov Monastery, 22 Danilovsky Val, Moscow 113191, Russia.

e-mail commserv@mospat.dol.ru
website http://www.russian-orthodox-church.org.ru

Patriarcado de Serbia

Su Beatitud Arzobispo de Pec, Metropolita de Belgrado y Karlovic y Patriarca de los Serbios Kyrios Kyrios Pavle

Serbian Patriarchate
Kralja Petra br. 5
Belgrade 11000, Yugoslavia

website http://spc.org.yu

Patriarcado de Rumania

Su Beatitud Arzobispo de Bucarest, Metropolita de Hungrovalaquia y Patriarca de Rumania Kyrios KyriosTheoktist

Romanian Patriarchate
Aleea Patriarhiei 2
Bucharest 70526, Romania

Patriarcado de Bulgaria

Su Beatitud Metropolita de Sofía y Patriarca de Toda Bulgaria Kyrios Kyrios Maxim

Bulgarian Patriarchate
Oboriste 4
Sofia 1090, Bulgaria

e-mail synod@aster.net
website http://www.aster.net/ort.church.bg

Patriarcado de Georgia

Su Beatitud Arzobispo de Mtsheta y Tbilisi y Patriarca Catolicós de Toda Iberia Kyrios Kyrios Ilia II

Patriarchate of Georgia
Erekle II, Square# 1
Tblisi 380 005, Georgia

e-mail eclesia@viamnet.edu.ge y ecclesia@access.sanet.ge

Iglesia de Chipre

Su Beatitud, Arzobispo de Nueva Justiniana y de Todo Chipre, Chrisostomos

Church of Cyprus
POB 1130
Nikosia 1016, Cyprus

Iglesia de Grecia

Su Beatitud, Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia, Christodoulos

Church of Greece
Ag. Philotheis 21
105560 Athens, Greece

website http://www.ecclesia.gr

Iglesia de Polonia

Su Beatitud, Arzobispo de Varsovia y de Toda Polonia, Savva

Al. Solidarnosci 52
03402 Warszawa, Poland

Iglesia de Albania

Su Beatitud Arzobispo de Tirana y de Toda Albania, Anastasios

Kisha Orthodokse Autoqefale te Shqiperise
Rr. e Kavajes 151,
Tirana, Albania

Iglesia de la República Checa y Eslovaquia

Su Beatitud, Arzobispo de Praga y de Toda la República Checa y Eslovaquia, Nikolai

Central Ministry of the Orthodox Church
Delostrelecka ul. 7
160 00 Praha 6

Dirección Postal
P.O. Box 655
111 21 Praha 1

website www.pravoslav.gts.cz

Arzobispado de Finlandia

Su Eminencia Arzobispo de Karelia y de Toda Finlandia K. Johann

The Office of the Orthodox Archbishop of Finland
Karjalankatu 1, FIN-70110 Kuopio, Finland

email ortkh@ort.fi
website http://www.ort.fi

¿Qué es la oración?

¿Qué es la oración?

No podemos hacer oración bien si primero no sabemos qué es. Descubre la oración y qué es exactamente

La oración es a la vez algo fácil y difícil. Fácil porque hablar con Dios es algo que podemos hacer en cualquier momento, prácticamente en cualquier circunstancia. Y es difícil porque a veces no sabemos exactamente qué es hacer oración, porque las ocupaciones diarias nos absorben o simplemente porque hay una gran resistencia a sentarse un rato para hablar con Dios.

Para poder hacer bien la oración, para rezar bien, es importante entender qué es la oración.

Orar es hablar con Dios, de tú a tú, como le habla un hijo a un padre. Y a Dios podemos decirle cualquier cosa: lo que vivimos, nuestras preocupaciones, lo que hemos logrado, en lo que necesitamos su ayuda, incluso platicarle nuestro día tal y como lo haríamos con la gente a la que le tenemos confianza y le queremos. La oración es un dirigirse a Dios para alabarlo, agradecerle, reconocerlo y pedirle cosas que sean para nuestro bien.

Es buena idea conocer las definición de oración de algunos autores espirituales, santos, doctores de la Iglesia y el Santo Padre:

• No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (SANTA TERESA, Vida, 8, 2).

• La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. (SAN PEDRO DAMIAN, en Catena Aurea, vol. III, p. 304)

• La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador.(SANTO CURA DE ARS,Sermón sobre la oración)

• La adoración es el acto por el que uno se dirige a Dios con ánimo de alabarle (ORIGENES, Trat. sobre la oración, 14).

• La oración es el acto propio de la criatura racional. (SANTO TOMÁS,Suma Teológica, 2-2, q. 83, a. 10)

• La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por tanto, no podemos menos de abandonarnos a El, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza […]. La oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento de humildad y reconocimiento, una actitud de confianza y de abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor. La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor. (JUAN PABLO II, Aloc. 14-III-1979)

El Catecismo de la Iglesia Católica nos explica en síntesis que “La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (CEC 2590), es decir, pedirle lo que es bueno para nuestra alma y nuestra salvación. Cualquier cosa que sea contraria a esto, por supuesto que no nos la concederá, porque ante todo nos ama y nunca haría nada para hacernos daño.

En las definiciones anteriores encontramos varias palabras “clave” en el concepto de la oración: diálogo, elevación, adoración, tratamiento de amistad. En la oración nuestra mente se eleva a Dios para alabarlo y pedirle cosas convenientes a nuestra salvación.

Ya sabemos qué es la oración, aunque hay muchos tipos diferentes. Mencionaremos las clases de oración más importantes:

En primer lugrar, muchos pueden preguntarse qué diferencia hay entre la oración que se hace por ejemplo en la Santa Misa y la que hacemos solos frente al Sagrario o en nuestra casa, esto es la diferencia entre la oración privada y la pública. Explicaremos la primera:

Algunos recordarán que Jesucristo nos dijo “…cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. ” Mt 6,6 Esta es una oración privada, personal en la que solamente estamos a solas con Dios. Esta oración es fundamental, verdaderamente el pilar de la vida interior. Con ella nos acercamos a Dios y nos dirigimos a Él que es persona. Dios, nuestro Padre en el cielo está siempre presente y lo puede todo (es omnipotente y omnipresente), y cuando Jesús nos indica que vayamos a nuestro aposento y cerremos la puerta para orar privadamente, es porque Dios quiere vernos a solas, como una Padre se sienta a hablar cariñosamente con su hijo sobre las cosas más privadas, más trascendentes y más importantes. Jesús comprende nuestra necesidad de consuelo, de ayuda y nos invita a que en la intimidad, nos dirijamos con toda la confianza del mundo a nuestro Padre para pedirle cuanto nos haga falta.

Jesucristo nos da testimonio de que está en continua comunicación con su Padre y nos invita a hacerlo. Jesús ora en el Bautismo (Lc3,21); en su primera manifestación en Cafarnaún (Mc 1 ,35; Lc 5,16); en la elección de los Apóstoles (Lc 6,12). Noches enteras pasa el Señor en diálogo de oración con su Padre (Lc 3,21; 5,16; 6,12; 9,29; 10,21 ss.). Jesús enseñará a sus discípulos que han de orar en todo tiempo (Lc 18,1). La plegaria de Jesús pone de manifiesto su confianza filial con Dios-Padre que se traducirá en la familiar expresión de Abba, Padre (Mc 14,36). Lo mismo sucede con las diversas peticiones que formula en la oración sacerdotal ( lo 17), poco antes de su Pasión (Mt 26,36-46; Mc 14,32-42; Lc 22,40-46), y en la petición por sus verdugos (Lc 23,34). Jesús -ante la pregunta de uno de sus discípulos- ha dejado a los cristianos no sólo el modelo de su propia oración, sino también el cómo y la manera de hacerla (Lc 11,1-4). El Señor instruye a sus discípulos para que hagan bien la ORACIÓN, sin charlatanería (Mt 6,5-15); con una postura de humildad, tal y como nos lo señala la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14); en unión de la fe y la con- fianza, como requisitos de eficacia para él orante (Mt 11 , 24; Lc 17 ,5 ss.).

Como podemos ver, esta oración privada es fundamental en la vida de piedad de todo católico. Ahora bien, no debemos olvidar que todos los bautizados formamos parte de la Iglesia (y en ese sentido somos parte del cuerpo místico de Cristo); el Señor nos dijo que “donde están dos o tres reunidos en mi nombre , allí estoy yo en medio de ellos.” Mt 18,20 La oración también puede hacerse en conjunto con otras personas, incluso Jesucristo le da tanto valor que promete “estar en medio de nosotros” cuando lo hagamos. Esa es la oración pública, la que se hace en nombre de la Iglesia, por un ministro destinado legítimamente a este fin (CIC, can. 1256; v. III). Este tipo de oración suele tener un carácter eminentemente litúrgico, como le ocurre al rezo del Oficio divino. Santo Tomás le llamaba a esta oración común; y considera que debe realizarse en voz alta para que el pueblo fiel tenga conocimiento de ella. La oración privada es la que ofrece la persona individual por sí misma o por los demás.

Una vez que hemos entendido la diferencia entre oración pública y oración privada, llega el momento de comentar la oración que se expresa hacia afuera de forma visible y externa (o sea con palabras) y la oración que hacemos sin palabras, sin que nada en nuestro exterior lo exprese, pero que se da dentro de nuestra mente como un acto de raciocinio. Cuando la oración se exterioriza con palabras se le llama oración vocal.

Don Antonio Royo Marín, O.P. nos dice en su Teología Moral para Seglares que “La oración vocal está al alcance de todos. No se requiere de una fórmula determinada, si bien la ofrece insuperable el Padrenuestro. Para que sea verdadera oración es preciso que se haga con atención (toda distracción voluntaria es un pecado venial de irreverencia) y con profunda piedad.”

La la oración es interior, sin que existan palabras habladas, se le llama oración mental. En ella el diálogo con Dios se realiza mediante nuestra razón y nos dirigimos a Dios hablándole con nuestra mente. Esta oración puede ser un diálogo con el Señor (recordemos que para el católico la oración no es necesariamente un monólogo) y en ese sentido la oración mental se llama discursiva porque, en efecto, es un discurso.

La oración es acto de raciocinio

La oración, nos enseña Santo Tomás de Aquino, es una un acto de raciocinio, sin olvidar que nuestros sentimientos y afectos forman parte de dicha acción. La oración debe dejarnos una resolución práctica y concreta. La oración en la que predominan los afectos sobre el entenidmiento es afectiva que cada vez qeu se simplifica más se convierte en oración de sencillez.

Ahora bien, además de la oración discursiva, hay otro tipo de oración mental que es la contemplativa. En ella se da un total recogimiento de los sentidos y un “silencio interior” que nos permite escuchar mejor a Dios. Es, efectivamente, como contemplar a Dios, pero no es un contemplarle con la vista, sino una contemplación del alma.

La oración contemplativa (también conocida como mística), es de gran profundidad. Las almas con un gran avance espiritual pueden recibir de Dios grandes dones y un inmenso gozo en la oración contemplativa. En esta oración, Dios puede permitir que nuestra alma tenga un recogimiento, una paz y un sosiego excepcionales. Con ello llega una quietud derivada de la presencia de Dios que cautiva la voluntad y llena el alma y el cuerpo con una suavidad y un deleite imposibles de describir con palabras.

Hay un punto en la vida de oración en la cual se puede dar una unión intensa en la que todas las potencias del almas se cautiven y estén absortas en Dios. Esta unión puede ser tan fuerte e intensa que se suspenden los sentidos internos y externos. El alma no ve nada ni oye nada de lo que ocurre en el exterior. Es lo que se llama una unión extática. Y el alma que ha logrado traspasar todas estas corrientes de la vida interior, llega a una transformación total en Dios, en donde ambas partes se entregan totalmente la una a la otra.

Todo cristiano puede llegar a estos puntos en una cumbre de la vida interior. La santidad está al alcance de toda alma que sea verdaderamente fiel a la gracia y generosa al servicio de Dios. Todo lo que hemos descrito en el párrafo anterior no está reservado para unos pocos aristócratas del espíritu, por el contrario, en el desarrollo progresivo y normal de la gracia santificante ocurre. La unión con Dios en un sentido pleno debería ser el preludio normal de la visión beatífica, alcanzado en este mundo por todos los fieles bautizados. Esto nos lo enseña Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, plenamente de acuerdo con los principios más firmes de la teología católica. El concilio Vaticano II ha proclamado con fuerza el llamamiento universal a la santidad para todos los hombres sin excepción (Constitución Lumen gentium c.5).

Hemos recorrido un buen camino hasta ahora, pero no nos perdamos de la vía principal. Hay muchos tipos de oración, y conforme se avanza en ella la Gracia de Dios comienza a actuar más y más en el alma, pero no olvidemos nuestro concepto fundamental. Y respondiendo a la primera pregunta ¿Qué es la oración? recordemos que

“La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (CEC 2590)

Fuente: encuentra.com

¿Qué es la Iglesia Ortodoxa rusa?

¿Qué es la Iglesia Ortodoxa rusa?

Muchas personas han oído hablar de la Iglesia Ortodoxa pero no conocen en qué se basa las diferencias que hay entre sus Iglesias y la razón por la que apareció. Por esta razón, vamos a enseñarte un poco más acerca de los aspectos importantes que debes conocer sobre la Iglesia Ortodoxa.

Es importante conocer estos temas para evitar la mala publicidad que se le ha hecho a esta religión.

¿Qué significa ortodoxo?

La palabra ortodoxo significa convencional y cuando es aplicada a la religión, consideramos que los cristianos ortodoxos se mantienen a las creencias cristianas convencionales.

Mucha gente cree que la palabra ortodoxo se dice debido a que las creencias religiosas Ortodoxas son muy conservadoras y que la palabra ortodoxa significa que ellos mismos han elegido mantenerse junto a las costumbres tradicionales y la utilización de ornamentos establecidos por la Iglesia inicial de Jesucristo.

Por otro lado, el significado secular de la palabra ortodoxo significa qué es lo que en la mayoría de la gente piensa que es verdadero, por lo que mismos ortodoxos consideran que la Iglesia Ortodoxa es la verdadera. Por lo tanto la Iglesia Ortodoxa esta basada en la utilización de todas aquellas escrituras que fueron utilizadas por las vertientes de la Iglesia.

El cristianismo ortodoxo

La palabra ortodoxo fue utilizado por primera vez en el primer siglo ya que muchos ramas herejes se habían separado del cristianismo. Al principio de la Iglesia, cualquiera que no estuviera enseñando o creyendo en el cristianismo ortodoxo era considerado un hereje.

Originalmente, la Iglesia cristiana Ortodoxa creían en las doctrinas y enseñanzas que tenía la iglesia original y que eran aceptadas por todos los cristianos. A partir del año 1054 DC, con el gran sismo, la Iglesia se separó en dos, una que fue considerada la Iglesia universal o católica (católico significaba universal) y la otra que fue nombrada Iglesia Ortodoxa.

Las diferencias con otras Iglesias no Ortodoxas

Aunque las diferencias que existen entre la Iglesia Ortodoxa y las otras vertientes del cristianismo no son muy grandes, sí que existen diversos matices que hacen que estás Iglesias fueran completamente diferentes. Entre estas diferencias podemos encontrar algunos ejemplos como:

  • La Iglesia Ortodoxa utilizan mucho más a menudo que los protestantes, los iconos religiosos.
  • En la Iglesia Ortodoxa no existe una lengua litúrgica universal la Iglesia Católica con el Latín.
  • La Iglesia Ortodoxa sigue practicando la idea de que los clérigos pueden casarse.

Estos son sólo algunos de los ejemplos que hace de los diferentes vertientes del cristianismo algo único.

Diferencias entre las diferentes Iglesias Ortodoxas

Aunque podemos ver que hay diferentes nombres dentro de la Iglesia Ortodoxa, como la Iglesia Ortodoxa griega o la Iglesia Ortodoxa rusa, en realidad estas diferencias se basan mayormente en aspectos de lengua o geográfico mas que en temas teológicos ya que ambas se basa en la veracidad de la biblia, creyendo en la Trinidad y la relación de las escrituras.

Por esta razón, podemos decir que los diferentes Iglesias Ortodoxas existentes hoy en día son básicamente iguales y que por lo tanto se tiene que hablar de ellas como una única Iglesia.